Semáforo verde / Reflexión de una aventura en bicicleta



Se emprende la aventura, te subes una bici , te pones audífonos con un buen fondo musical y comienzas a avanzar.


El camino generalmente es recto, son calles y avenidas largas con un pavimento adecuado , aunque claro que siempre hay baches, topes, o piedras… eso ya lo sabemos y andamos con cuidado.


Conoces el camino, identificas cuales son los semáforos que siempre tocan en rojo más seguido, sabes la duración de los mismos y aprendes a calcular si alcanzas a atravesar una avenida cuando vas a la mitad de la calle anterior y el semáforo está en verde, pero sabes por experiencia que cuando te acercas a media calle de cruzar la avenida, el semáforo cambia y ya no lo logras, de forma que a veces sólo bajas la velocidad y simplemente ya no lo intentas.


Me he quedado a mitad de avenida en pleno semáforo amarillo que cambia a rojo, no hice caso a la señal y tampoco me importó la consecuencia de tener encima a toda una manada de autos que me pita por no haber respetado lo que me tocaba, que era preveer que pronto tendría que hacer un alto total y no lo quise respetar.


La realidad es que respetar semáforos en amarillo es una educación crucial, más los rojos, puesto que aunque haya espacio para pasar, realmente nunca sabemos quien tenga prisa y al ver su semáforo en verde, sepa y confíe en que el resto hace su parte , o sea, que NO pasarán si no es su turno, entender que si yo hago mi parte en respetar un cruce, se crea un contexto de responsabilidad y en teoría nadie se atravesaría porque todos haríamos nuestra parte.


Ahora bien, retomando donde calculamos la duración de los semáforos para saber si aceleramos o bajamos la velocidad… hoy en un cruce de esos que se que generalmente nunca logro cruzar de filo toooooda la calle, el camino se abrió para mi, fluído, seguido, la siguiente calle con mismo color de semáforo en verde y luego también la siguiente!!


Literal fue la vida diciéndome ¡¡ hoy te doy el paso a todo !! , tener todo libre para que yo pasara tan veloz como quisiera o tan lento incluso como quisiera porque de todos modos me hubiera dado tiempo.


Todo fue perfecto, muy sincronizado, fácil y justo por ello, aunque yo sabía q podía pasar porque sólo veía verde, una parte de mi no confiaba en que pudiera ser así y mi primera reacción fue frenar... tomar menos velocidad porque ya sabía que casi nunca lograba pasar 3 calles y cruzar viaducto en una sola pedaleada….


Así la vida.


Tan sencilla , tan amable, tan libre, tan puesta en bandeja de plata y mi chip me da choques eléctricos que se convierten en miedo, desconfianza y preguntándome :

¿Porqué me está siendo tan fácil ? … porque así es !!.


Así es lo natural de la vida, fluir, avanzar, disfrutar el camino, avanzar sin miedo, sin altos, incluso subir y cruzar algo que generalmente es cansado de una forma más liviana y disfrutar del impulso que esa misma subida proporciona… el camino, la experiencia, la sonrisa que saca cruzar algo importante.


El semáforo verde estuvo continuo, no sé si fue falla en el sistema o simplemente pasé en el lugar y momento correcto, pero fue para mi y al principio no lo creí.


La cosas demasiado buenas sí existen y están para mi, es cuestión de soltar el miedo y la duda. Sólo así se crean los milagros de cada día Ceci.

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