ESTO NO ES UN ENSAYO




¡ Clásico ! Suena el despertador 5:00am pues he decidido comenzar mi día a esta hora.

He dispuesto comenzar meditando, ordenando hasta la última prenda que esté sin doblar en mi habitación, tomar un café al sentarme a escribir, salir en bicicleta y ver el amanecer en el cruce de viaducto e insurgentes, regresar, bañarme, comenzar a trabajar …



Claro que llega la hora, la alarma comienza a sonar y una versión de mi que es más poderosa, por arte de magia y de un sólo tiro apaga la alarma y mi día vuelve a comenzar sin haberme cumplido a mi misma, sin haber honrado mi palabra un día más , es una fuerza más grande que mi deseo de ser una versión más amorosa y equilibrada… ¡ Qué más da! , otro día pasará, al fin que mañana hay una nueva oportunidad para volver a “intentarlo”.

Creo que todos hemos escuchado esta frase tan autocomplaciente que es sólo una extensión, en cierto punto, de la falta de responsabilidad : Nuevo momento, nueva oportunidad.

Y entonces me pregunto yo , ¿ Después de cuántos momentos perdidos / desperdiciados tomamos muy en serio la nueva oportunidad ?

Bueno, todos tenemos una versión de nuestra “alarma a las 5:00am” y que sin reparo alguno, saboteamos y al instante siguiente justificamos con una frase parecida a la de arriba antes descrita. ¿ Qué es eso tan poderoso de dentro de nosotros que nos hace soltar justo en el momento más importante ?. Nos hace soltar justo cuando es momento de decir SÍ.

Sí puedo, sí lo hago, sí lo deseo, sí me hace feliz, sí me funciona para sentirme en paz, sí me hace crecer, sí lo amo…

Qué desgracia ir por la vida pensando que no importa que hoy se elija vivir en mediocridad, al fin que mañana puede ser mejor.

Hace dos semanas mientras estaba trabajando me escribió mi coach de crossfit que estaba abajo de mi casa imprimiendo unas playeras , de forma que me asomé a saludarla por mi balcón y era claro que su semblante describía algún tipo de evento no agradable, así que elegí bajar, saludarla y comenzar con delicadeza a preguntar sobre cómo se sentía. Estábamos a 36 horas de que ella y 3 chicos más asistieran a una competencia , ella sólo como coach y los otros 3 como competidores de fuerza y resistencia.

Su cara distorsionada provenía de que una de las participantes se había torcido el pie un par de horas antes y era probable que ya no asistieran a la competencia pues el equipo estaba incompleto.



Nunca lo había visto tan claro, eran dos voces dentro de mi hablándome al mismo tiempo, una diciéndome - ¡ Qué mal rollo por ellos ! , ya habrá tiempo de que tú entrenes y participes en una competencia , tú no estás ni tantito preparada, ¡ ni lo pienses ! - la otra voz me dijo algo revelador - Ceci , ¡ esto no es un ensayo ! , es justo en este momento cuando puedes ver de qué estás hecha , ¡ deja de postergar pensando que hay un momento más adelante ! , ¡ tu di que sí , estoy segura de que encontrarás la manera ! -

Me comprometí a participar en una competencia 36 horas antes sin tener ni idea de la mayoría de los ejercicios con técnica que harían, me sudaban las manos, reía de nervios.

Es sólo en los momentos de crisis, en los momentos caóticos, momentos de stress máximo , en los que puedes averiguar qué tanto de eso que lees diario en post motivacionales y libros de auto - gestión emocional , en las 50mil conferencias, talleres, entrenamientos , meditaciones, clases de yoga, alineaciones energéticas , podcast , reiki , cursos , etc, sólo en momentos así puedes ver LO QUE REALMENTE YA APRENDISTE y por lo tanto, puedes APLICARLO, no sólo repetirlo como un perico sin crear en lo absoluto ningún tipo de evidencia de tu fuerza mental, de tu claridad emocional y de tu amor por la humanidad.

Es ahora o nunca que puedo auto-evaluarme , porque la vida no me puso aquí por casualidad , porque lo que no es medible no es mejorable , porque sentada en mi casa meditando y escuchando música zen mientras me embarro aceites de lavanda para relajarme es muuuuy sencillo decir que soy alguien con suficiente fuerza y control mental.

Porque me he visto tantas y tantas veces saliendo de alguna clase de yoga o algún taller de meditación y al doblar la esquina comienzo a juzgar al mundo, a etiquetar gente y actitudes como bueno, malo, adecuado, inadecuado, yo lo podría hacer mejor , él no lo sabe hacerlo porque es un inepto, aquella es una estúpida , a echar culpas, a ver cómo puedo seguir quejándome de mi colonia o de mi país, a comer exceso de azúcar, grasa saturada, a no hidratarme , a desvelarme por ver redes sociales o series… ¡¡ Qué sencillo es ser alguien espiritual sólo durante mi clase de meditación y el resto del día ser alguien completamente incongruente !!

Soñé con la competencia, con los ejercicios , en cómo los haría , me desperté al menos 3 veces para revisar que el celular tuviera batería y no hubiera error en mi despertador y estando ahí me sudaban las manos como nunca, me intimidé de ver los cuerpos de las otras competidoras, sus brazos fuertes, su agilidad, tenía duda de todos los ejercicios, me los explicaban 5min antes de hacer cada serie , me dolía cada centímetro de mi cuerpo, cada centímetro de mis brazos, de mis palmas de las manos por agarrar las barras o subir la cuerda , tenía las rodillas moradas, las espinillas moradas , pero nada de eso lo sentí , nada de eso importó porque eso no era un ensayo, era una competencia real y yo ya estaba ahí.

El último día, saliendo de la competencia , fueron dos días , me dijeron mis compañeros de equipo que en más de una ocasión pensaron que me tronaría , que no lograría acabar los ejercicios, que lo dejaría a medias. La realidad es que en todo momento estuvieron cerca, me gritaban, me motivaban, estaban justo a un lado para cuando me cansaba tomaran mi lugar , bajaban su velocidad cuando mis brazos ya no tenían fuerza y pudiéramos estar coordinados; si a mi me preguntan, yo sólo vi en ellos apoyo y fuerza.

Saben en qué pensé cuando estaba a mi máximo de agotamiento y sentía incluso que me faltaba el aire, cuando veía borroso y sentía que literalmente podía desvanecerme de que mi cuerpo estaba a tope de su esfuerzo y resistencia, de presión por acabar, de presión por continuar por mi, por el equipo … Lo que me mantuvo firme para llegar hasta el final fue saber que todo esto un día florecerá en una cosecha hermosa e increíblemente llena de amor a la vida para un día la familia que sé llegaré a formar.

Porque los hijos que yo llegue a tener, porque todos los seres humanos a los que llegue a impactar, se merecen ver que esta vida no es un ensayo, que no hay momento que perder, que no hay actividad qué procrastinar, que no hay miedo que no se pueda vencer, que siempre hay una forma de hacerlo suceder todo , que siempre hay un equipo que te respalda , que siempre hay alguien que piensa en ti con amor y que eres su fuerza, su inspiración.


Porque si no es ahora, ¿ Entonces cuándo ?.

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